
Mauricio Muniz y Sergio Sosa Cabrera, dos vecinos trabajadores de La Paloma se encontraban con sus empresas realizando tareas en el departamento olimareño.
Cuando estaban transitando la ruta 17 que une Treinta y Tres con La Charqueada, el viento intenso derribó varios árboles, cayendo uno delante de ellos y otro detrás lo que generó que quedaran atrapados en plena ruta, de milagro ninguno cayó sobre el vehículo.
“Salvamos nuestras vida de milagro” expresaron los vecinos tras vivir la situación.






